TUMORES CUTÁNEOS EN CABEZA Y CUELLO.

TUMORES CUTÁNEOS NO MELANOMA

c Estas dos variantes tumorales suponen alrededor del 30% de la totalidad de nuevos carcinomas en la raza caucásica.

El factor de riesgo más asociado a esta patología es la exposición solar de manera continua (a diferencia del melanoma que es de forma intermitente). La radiación ultravioleta asociada o no a los rayos UVA es capaz de producir estas lesiones. Otros factores de riesgo son: radioterapia, exposición a agentes químicos, biológicos, inmunodepresiónn o trastornos congénitos como el albinismo o sde de Gorlin.

El carcinoma basocelular (derivado de las células basales de la epidermis) es el más frecuente de los dos y el que mejor pronóstico tiene pues apenas se disemina a distancia.

El carcinoma espinocelular o epidermoide (derivado de los queratinocitos) es menos frecuente pero más agresivo por tener mayor incidencia de diseminación locoregional y a distancia.

El tratamiento de ambos tumores es la extirpación quirúrgica con márgenes de seguridad (en función del tipo de tumor) y reconstrucción inmediata si precisara. Si fuera preciso (extensión regional), se deberían realizar vaciamientos cervicales y/o parotidectomía.

MELANOMA DE CABEZA Y CUELLO

El melanoma es el tumor cutáneo de mayor agresividad y su incidencia ha ido aumentando de forma continuada desde mediados del siglo pasado.

Los factores de riesgo son la exposición solar, la raza blanca, el fototipo cutáneo claro, la presencia de nevus melanocíticos atípicos múltiples, la herencia (familia con antecedentes de melanoma) y el sexo femenino.

Clínicamente se caracteriza por la aparición de lesiones pigmentadas y la regla del ABCD (Asimetría, Bordes irregulares, Color heterogéneo y Diámetro mayor de 6 mm) es muy útil para diferenciar las lesiones benignas de las sospechosas de malignidad.

El diagnóstico se realiza mediante biopsia y estudio histológico.

El pronóstico depende del grosor del tumor (índice de Clark y Breslow), la ulceración de la lesión, la afectación ganglionar regional y la presencia y localización de metástasis.

La curación del melanoma sólo es posible en aquellos casos en los que el diagnóstico precoz premita la extirpación quirúrgica completa de la lesión con márgenes de seguridad antes de que se produzcan diseminación a distancia del melanoma.

El tratamiento de elección es la extirpación quirúrgica completa con un margen de seguridad de 2 cm. De igual forma, se debe estadiar la afectación ganglionar mediante la técnica del ganglio centinela y realizar un vaciamiento cervical en caso de ganglio centinela positivo. Como tratamientos complementarios disponemos de radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia.

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