LIFTING FACIAL.

LIFTING FACIAL

La cirugía del rejuvenecimiento facial, el popularmente conocido “lifting”, clásicamente se ocupaba del tratamiento del tercio medio e inferior de la cara. Un análisis completo e individualizado del paciente prestando especial atención a distintas localizaciones anatómicas como los surcos nasogenianos, los ángulos de la boca, los cantos de los ojos, la prominencia malar, la posición de las cejas, la posición del reborde mandibular, los tejidos del mentón, la redundancia de piel etc. permitirá seleccionar el mejor tipo de técnica de ritidectomía (extirpación de ritides o arrugas). Todas las incisiones en este tipo de intervenciones se realizan en localizaciones poco visibles o camufladas.

El Botox es toxina botulinum, una proteína purificada y estéril que es producida en el laboratorio. El Botox puede ser administrado para la mejoría temporal o reducir la apariencia de arrugas o pliegues. Es utilizado habitualmente para los pliegues prominentes de la frente, arrugas del entrecejo y en las patas de gallo.
Cuando el Botox es inyectado dentro del músculo responsables de las arrugas y los pliegues, temporalmente debilita el músculo reduciendo o eliminando las arrugas anteriores.
Todas aquellas personas realistas en sus expectativas e interesados en mejorar la apariencia de los pliegues de la frente, arrugas del entrecejo y las patas de gallo. El Botox está contraindicado en pacientes con trastornos neuromusculares como ELA, miastenia gravis o síndrome de Lambert-Eaton.
Normalmente el procedimiento se realiza en consulta y no precisa de ningún tipo de anestesia local. En algunos pacientes puede utilizarse anestesia tópica si así lo requieren.

Primero se determina donde deben ser administradas las inyecciones de Botox examinando su capacidad para mover ciertos músculos en el área de las cejas y frente. Posteriormente se administran directamente dentro del músculo varias inyecciones de Botox.
El procedimiento de Botox es muy sencillo y rápido y en sólo unos minutos se termina.
La inyección del Botox solo produce mínimas molestias en el momento de la inyección y duran unos segundos.
Aunque los pacientes pueden experimentar alguna irritación y una ligera molestia en los primeros minutos, la mayoría de los pacientes se encuentran en disposición de volver inmediatamente al trabajo y a sus actividades diarias después del tratamiento.
Los riesgos o complicaciones asociadas con el Botox son mínimas. Excepcionalmente pueden aparecer contusiones, entumecimiento y dolor de cabeza.
Los efectos del Botox normalmente duran de cuatro a seis meses siendo necesaria la repetición del tratamiento para mantener los resultados.

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