ARTICULACIÓN TEMPORO MANDIBULAR (ATM).

ATM: Tratamiento Articulación Temporo-Mandibular

La patología de la articulación temporo-mandibular constituye uno de los temas más controvertidos dentro de la Cirugía Maxilofacial. Las causas de un malfuncionamiento de esta articulación son diversas: traumatismos, sobrecarga funcional (por hábitos como el bruxismo, morderse las uñas o ausencia de piezas dentales), estrés emocional, luxaciones, procesos infecciosos, enfermedades degenerativas (intrínsecas o asociadas a otra enfermedades del tipo artrosis, artritis reumatoide, artropatía psoriásica…).

Existen múltiples tratamientos que se pueden realizar sobre la ATM y su musculatura asociada. Éstos pueden ir desde un tratamiento farmacológico, una férula de descarga (normalmente de uso nocturno), infiltraciones musculares, lavados de la articulación (artrocentesis), artroscopia, cirugía abierta (intervenir la ATM con un acceso visual directo a ella) o recambio de la articulación.

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Artroscopia

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Artroscopia

La articulación temporo mandibular es la articulación que relaciona la mandíbula con el cráneo permitiendo la apertura y cierre de la boca y los movimientos que realizamos al hablar, comer, gesticular, etc. Los síntomas más frecuentes cuando se produce una disfunción de la articulación temporo mandibular son:
• Dolor: se localiza generalmente por delante del oído, pudiéndose irradiar hacia la cabeza, parte lateral de la cara, zona proximal del ojo e incluso al cuello. Es un dolor que responde mal a los analgésicos, lo que unido a lo poco específico de su localización hace que los pacientes consulten al otorrino, neurólogo o traumatólogo antes de acudir a consultar al cirujano maxilofacial.
• Chasquidos: son ruidos que se producen en una o ambas articulaciones, al abrir o cerrar la boca. Indican la existencia de alguna alteración en la posición del menisco de la articulación.
• Bloqueos intermitentes en la apertura de la boca: es una dificultad para abrir la boca, como si existiera un tope que impide una apertura completa, siendo necesario la manipulación de la mandíbula para abrirla totalmente.
1. Maloclusiones: los dientes no están colocados correctamente, la arcada superior no ocluye de forma correcta con la inferior, lo que obliga a desviar la mandíbula para lograr un mejor ajuste entre las dos, forzando por tanto la articulación.
2. Hábitos perniciosos que hacen que se utilice el aparato masticatorio para funciones para las que no ha sido creado, por ej.: morderse las uñas , abuso de la masticación de chicle, comer pipa, etc.
3. Bruxismo: Consiste en apretar o rechinar los dientes. Es un hábito muy arraigado relacionado con situaciones de estrés, ansiedad, etc. Es más frecuente que se manifieste durante el sueño, impidiendo que seamos conscientes de ello.
• Medicamentos: Se utilizan para disminuir la sintomatología, especialmente el dolor (analgésicos y antiinflamatorios). Se pueden emplear fármacos para relajar los músculos de la mandíbula (miorrelajantes) o fármacos para disminuir el estado de ansiedad del paciente (ansiolíticos).
• Fisioterapia: es eficaz pero en general no consigue una mejoría duradera, siendo frecuentes las recaídas. Es un tratamiento complementario al resto de tratamientos.
• Férula oclusal o férula de relajación: Es el tratamiento utilizado con mayor frecuencia, que tiene además los mejores resultados a medio y largo plazo. Las férulas son “aparatos” realizados en resina transparente, que se colocan sobre la arcada superior o inferior, haciendo que, al contactar los dientes con la férula, la mandíbula vaya a una posición adecuada en la que se relaja los músculos mandibulares.
• Psicoterapia: En muchas ocasiones el aprendizaje de técnicas de relajación, yoga… son de gran utilidad para mejorar la clínica del síndrome y como apoyo al resto de las técnicas de tratamiento.
• Tratamiento quirúrgico: Únicamente se realiza en aquellos casos en los que la clínica es importante y los otros tratamientos no han dado resultado. En la actualidad puede realizarse, en ocasiones, mediante una artroscopia, técnica menos agresiva que la cirugía abierta convencional.

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